31 d’agost 2008

El Ferri

Hoy no hay mucho que contar. Nos hemos levantado y hemos ido hasta Picton por una carretera costera preciosa.


Hemos metido la caravana en el Ferri, que por cierto, que grandes son los ferris! Y para lo grandes que son, como se mueven!!




Una vez en Welligton (isla norte) hemos hecho un montón de horas de coche hasta llegar al Tongariro National Park, donde esperamos mañana poder hacer alguna excursión.



Desafortunadamente el tobillo de Anna sigue fuera de servicio, así que mientras nosotros andemos ella nos sobrevolará en helicóptero.

30 d’agost 2008

Infortunio en el Paraíso de Tasman

Sabor agridulce es el que nos queda después de un día como el de hoy. A primera hora, y justo cuando volvíamos a la caravana a preparar las cosas para zarpar hacia nuestro día de combo (senderismo y kayak), Anna se ha retorcido el tobillo. Ya de primeras hemos visto que no era una simple torcedura, tampoco parecía rotura. Le hemos puesto hielo y Anna ha decidido no arriesgar y quedarse en la caravana, ante la perplejidad del guía que no se podía creer que se hubiera lesionado en los 5 minutos que habían pasado des de que habíamos ido a reservar. Le hemos comunicado que al final solo seriamos tres. Muy amablemente nos han devuelto el dinero y se ha interesado por si Anna querría ir ni que fuera en los taxis-barco que utilizan para trasladar gente y kayaks; pero tampoco se veía con ánimos de subirse al barco.
Un poco preocupados, el resto nos hemos subido al Taxi que nos debía llevar por mar hasta una playa, donde empezaríamos el tramo de senderismo. Luego, en otra playa, nos volvían a recoger y nos trasladaban a una isla donde nos esperaban con la comida a punto y los kayaks para regresar. Un auténtico plan de lujo, vamos.
El día se ha levantado dudoso, la mitad del cielo estaba despejado y la otra mitad con nubes muy oscuras. Pero por suerte al final ha ganado el sol. Las playas que adivinábamos des de la fueraborda prometían y mucho, y ya cuando nos han dejado en la playa donde empezaba el sendero las promesas se han hecho realidad: arena blanca, agua azul y un río entrando por detrás que formaba un estanque de agua cristalina. Aun boquiabiertos, hemos empezado a andar, y el paraíso que conforman mil y una playas, ha ido pasando ante nosotros.

A la hora acordada nos han trasladado hasta la playa donde estaban los kayaks. Allí hemos comido y hemos continuado observando las playas y rocas esta vez a ritmos de paladas.






Al atardecer hemos ido a buscar un doctor para que mirase el tobillo de Anna. No parece ser nada preocupante y le ha dado antiinflamatorios y le ha hecho un vendaje.
Mañana nos toca cruzar en ferri des de la Isla Sur a la Norte.

29 d’agost 2008

Nada a la vista

No todo en la vida sale bien, y hoy ha sido uno de esos días que no ha salido bien. Hemos montado en el barco que nos debía llevar a ver ballenas, el segundo de los objetivos de visitar Kaikoura. Después de 2 horas dando vueltas por el mar no hemos logrado ver más que los majestuosos Albatros rozar las olas.







Pero ballenas nada de nada. Por si la decepción fuera poca, el mar estaba movido y los pasajeros, cual sardinas enlatadas, nos hemos ido mareando hasta que el show a empezado y algún que otro desayuno ha vuelto a la luz. Del equipo ha caído uno de los cuatro. La tripulación, viendo el panorama, ha decidido cesar la búsqueda del gran cetáceo y devolvernos a tierra firme, eso si, nos han devuelto el 80% del ticket.






Para pasar la decepción y el mareo, nos hemos dirigido a un chiringuito de marisco y nos hemos vuelto a poner las Botas.







Por la tarde otras 4 horitas con la furgo nos han traído hasta el Abel Tasman Park, donde mañana, si la cosa sale bien, haremos una excursión combinada de kayak y senderismo.

28 d’agost 2008

A la pesca de la llagosta

Avui ens hem llevat amb un objectiu fixat: menjar una llagosta per sopar a Kaikoura.
Abans d’agafar la furgo, però, cal fer neteja; el límit de tolerancia de la secció femenina a la merda acumulada a la moqueta ha arribat. Així que mobilitzem el personal masculí per tal que ens ajudin a espolsar-la.
Un cop tot net arranquem a fer quilòmetres, travessant tota la illa d’oest a est per al Lewis Pass, fins arribar a Kaikoura, on ens espera la llagosta.

Ens plantem a Kaikoura a mitja tarda i busquem un càmping on passar la tarda sencera disfrutant del “dolce fare niente”. I….. oh! Sorpresa! El càmping té Spa! Fantàstic!

Ben relaxats sortim a fer una passejada per la península per obrir la gana i busquem un restaurant on ens fagin la millor la llagosta.